El aporte por más de $ 3.000 millones anuales realizado por Codelco a los sindicatos 1, 2 y 3 de Chuquicamata enfureció a otros gremios de la estatal. El alto monto al alero de una compañía con finanzas bajo presión causó asombro en el sector. Una cifra que, sin embargo, es solo la punta del iceberg.

Hoy existen innumerables regalías que las empresas estatales otorgan a los sindicatos. Para algunas, se trata de un mecanismo para comprar la paz; para otras, es parte de los beneficios por pertenecer, pero un sinnúmero de estos parece completamente ajeno a la realidad de sus balances. En algunas no existe rendición, no hay figuras de control… y así, los beneficios se otorgan sin mayor fiscalización.

Una caja que supera los $ 6.000 millones solo en sindicatos ligados a cuatro compañías del Estado, de acuerdo a información recogida por Pulso Domi

Montos sin control

A inicios de los 90, en una visita a la División Chuquicamata de Codelco, el entonces Presidente de la República, Patricio Aylwin, lanzó un comentario a los trabajadores de la operación que no cayó nada de bien: “¡No es bueno, amigos míos, se los digo desde el fondo del corazón, que ustedes pretendan, no me gusta usar esta palabra, pretendan ser los privilegiados de los trabajadores chilenos!”.

Sus palabras no estaban alejadas de la realidad de esos tiempos ni de la de hoy, pues los trabajadores y sindicatos de la histórica operación -que ahora será subterránea- han sido insignia de los beneficios entregados por la minera tras distintas negociaciones colectivas.

Codelco tiene 33 sindicatos, a los que aporta $ 4.320 millones al año, es decir, unos US$ 6,35 millones; de esos, $ 3.000 millones van solo a tres sindicatos de Chuquicamata.

“Los aportes sindicales son beneficios que los trabajadores de Codelco (rol A y B) reciben a través de sus sindicatos y buscan mejorar su calidad de vida. En promedio, la empresa destina $ 20.000 mensuales por trabajador para estos fines”, indicaron desde la compañía. Eso sí, en la minera aseguran que una parte mayoritaria de estos aportes solo se entrega con posterioridad a rendiciones.

La Empresa Nacional del Petróleo (Enap), en tanto, tiene cuatro sindicatos, uno de ellos, sin ser el más grande, es el que se lleva las mayores regalías. Se trata del de la Refinería Aconcagua, liderado por el histórico dirigente Nolberto Díaz. Con cerca de 500 afiliados, esta entidad es el segundo sindicato más grande de Enap, tras el de Magallanes, que bordea las 1.000 personas.

En 2018, el grupo de Díaz recibió $ 1.089 millones; Magallanes, $ 147 millones, en instancias en que en ese mismo período la estatal perdió US$ 231 millones. El 67% de lo que Enap le pasó al sindicato de la Refinería Aconcagua el año pasado -unos $ 735 millones- fue al llamado Club Deportivo, liderado por Marcos Varas, miembro del sindicato.

En 2006, el gremio de Concón comenzó a hacerse cargo de dos entidades: el Club Deportivo y la Casa Abierta que dependía del club. Inicialmente, el primero recibía montos que rápidamente comenzaron a incrementarse. Por ejemplo, en 2014 Enap les entregó $ 290 millones anuales para esos fines, mientras que en 2017 tal cifra aumentó a $ 932 millones. De ellos, $ 655 millones fueron a la Casa Abierta.

Esto se frenó, en parte, hacia fines de 2018. Tras una auditoría encargada por la administración de Enap a E&Y -que fue incluida en un oficio que la compañía envió a la comisión investigadora de la Cámara de Diputados-, la administración de la compañía tomó el control de la Casa Abierta. Es que el análisis reveló una falta de control y deficiencias en los respaldos que permitieran verificar que realmente se realizaban actividades en el lugar. En relación al club, la compañía no pudo hacer lo mismo, ya que está comprometido por el convenio colectivo que termina el próximo año, y que indica que no existe obligación de rendir cuentas. Este se firmó en junio de 2017 y rige hasta 2020. A raíz de ese acuerdo, la empresa aporta $ 234 millones en capacitación de los afiliados. Además, Enap les entrega $ 125 millones al año para gastos administrativos, en los que se incluye, incluso, sueldos de secretarias.

Nolberto Díaz descarta estos números. “El Club Deportivo es una corporación de derecho privado que tiene un convenio con la empresa y no con los sindicatos (…). Aclaremos que es una corporación sin fines de lucro y que existe para el desarrollo cultural, deportivo y esparcimiento de trabajadores y vecinos”. Por lo mismo, dice, no corresponde mezclar los recursos entregados al sindicato con los proporcionados al club, más allá de que los trabajadores participen en el directorio del club. Respecto de los fondos de la empresa al sindicato, Díaz asegura que “no le entrega nada”. Lo que el sindicato recibe “es producto de los diversos contratos colectivos”, afirma.

Sobre la rendición de cuentas, precisa que existe una comisión revisora de cuentas a la que “rinden los diversos gastos e ingresos en virtud del principio de la autonomía sindical”.

En el caso de Enami, la compañía otorga un aporte a los sindicatos denominado Fondo de Acción Social, para el desarrollo de distintas actividades para sus asociados, tales como Día del Trabajador, celebraciones de festividades y actividades de fin de año. Estos fondos ascienden a 1.953 ingresos mínimos mensuales no remuneracionales para los 16 sindicatos de la empresa, lo que significa unos $ 370 millones al año por este concepto.

BancoEstado es distinto al resto de las grandes empresas estatales: nunca ha perdido plata, al menos desde que el regulador tiene registro. De hecho, solo el año pasado la estatal subió sus ganancias un 38%, a $ 165.951 millones.

El sindicato de la entidad financiera es uno de los más poderosos del sector público: tiene un 98,2% de sindicalización, que se traduce en 9.914 trabajadores agrupados en un único sindicato, todos los cuales aportan el 1% de su sueldo base, por lo que el sindicato recibe ingresos mensuales por concepto de esta cuota de aproximadamente $ 150 millones. Además, el banco les aporta $ 115 millones anuales como Fondo de Capacitación Sindical; todos los aportes adicionales son administrados por el área de bienestar, que depende del banco, asegura el presidente del sindicato, Marco Beas.

Expertos laboralistas concuerdan en que en el sector privado las transferencias hacia sindicatos parecen estar más reguladas. Paulina Miranda, socia del área Laboral de Phillipi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría, señala que es habitual que en negociaciones colectivas de empresas de mayor y gran tamaño, la empresa y el sindicato pacten que la firma haga aportes en dinero para financiar actividades del sindicato que vayan en beneficio de sus socios, junto con pagar la remuneración de los dirigentes sindicales durante las horas que no trabajan por estar dedicados a trabajo sindical, pero “de ninguna manera estos aportes pueden ser dados directamente a los dirigentes sin estar regulados en los instrumentos colectivos”, señala.

El abogado Juan Pablo Saavedra, de Saavedra y Cía., da un paso más. Argumenta que al no aclararse la naturaleza de los aportes, podría considerarse como parte del piso de la próxima negociación colectiva, incrementando en forma permanente el costo del contrato.

Millonarios viajes y propiedades

Unos siete mil viajes -900 de ellos al extranjero- realizaron los trabajadores de Enap durante 2017. De ellos, la gran mayoría fue efectuado por integrantes de los sindicatos, todos costeados por la compañía: US$ 10 millones en total, incluyendo viáticos que solo a nivel nacional sumaron unos $ 140 mil diarios.

Ante tal escenario, la empresa abrió una nueva auditoría para determinar la necesidad de tales viajes. El estudio está en proceso, pero la estatal ya acotó el número de pasajes. Este año solo se han realizado 26 vuelos.

En el caso de Codelco, la entrega de pasajes también es habitual. Y no solo eso, existen cientos de propiedades de la minera que están en manos del sindicato, las cuales son utilizadas para fines distintos a los puramente organizacionales; hay algunas que están arrendadas a terceros y otras que son usadas como viviendas por parte de dirigentes sindicales. A ello se suma un aporte por 4.187 UF ($ 117 millones) a cada uno de los tres mayores sindicatos de Chuqui para mantener un camping en Mejillones.

De igual modo, hoy está en la justicia una denuncia de la actual directiva del sindicato de Radomiro Tomic en contra de la anterior dirigencia, por una eventual sustracción de recursos por $ 440 millones y falsificación de documentos en las rendiciones.

Al ser consultado el presidente de la Federación de Trabajadores del Cobre, Juan Olguín, indicó que los aportes de las compañías a los sindicatos son una práctica habitual al interior de las mineras.

El sindicato de BancoEstado, en tanto, es propietario de un edificio de “16.000 metros cuadrados de construcción, nueve pisos, dos subterráneos, 417 estacionamientos, locales comerciales, gimnasio, oficinas, salas multiuso, salones de eventos y un Hogar del Trabajador, entre otras dependencias”, dice el sitio web del edificio “Espacio Alto Tarapacá”, ubicado en Tarapacá 929, en el centro de Santiago, a pasos del Metro Universidad de Chile.

La construcción la consiguieron vía leasing y lo están pagando aún gracias al arriendo de estacionamientos del inmueble. Allí tienen oficinas los directores del sindicato, aunque generalmente los dirigentes usan la oficina que está dentro de la matriz de BancoEstado.

Escolaridad, salud y exclusividad

Más allá de los abultados aportes que les hacen las empresas estatales a sus sindicatos, hoy la mayoría de las compañías subsanan gran parte de los gastos de escolaridad y salud de sus empleados.

En BancoEstado existe una isapre cerrada, financiamiento de hasta el 60% en carreras afines al giro bancario para empleados que quieran capacitarse y varios tipos de bonos.

En Enap, a su vez, se les paga el 100% de los estudios a los hijos por un máximo de $5,3 millones al año. A esto se le suman seguros de vida, seguro dental y médico.

En Codelco, la dinámica es distinta. Solo a los sindicatos 1, 2 y 3 de Chuquicamata la estatal les pasa 15.985 UF ($ 446,8 millones) por concepto de una clínica dental, además de 7.980 UF ($ 223 millones) para becas a trabajadores, y 3.159 UF ($ 88 millones) por concepto de social comunitario y de libre elección, junto a un aporte extraordinario por 3.806 UF ($ 106 millones). A ello se suman seguros de salud de por vida, la atención en un hospital exclusivo, la posibilidad de ser atendidos en las principales clínicas de la capital en caso de enfermedad a costo cero, ítem que incluye, además, el pago de traslados aéreos y terrestres para el enfermo y un acompañante, al que también se le paga la estadía en un hotel con régimen de alimentación completo y lavandería.

A todo lo anterior se suma un beneficio adicional. Los 149 dirigentes sindicales de Codelco gozan de exclusivos beneficios por su condición. Un 95% de ellos solo se dedica a la actividad sindical. Ninguno de ellos ejerce una labor en la minera.

/gap