Los constantes episodios de violencia en el Instituto Nacional, al parecer, tendrán graves consecuencias. Así lo manifestó el edil de Santiago, Felipe Alessandri, quien declaró en un seminario de alcaldes que “con la misma tranquilidad con la que estoy hablando, lo voy a cerrar y se acabaron 205 años de historia”, haciendo referencia al plantel educacional.

El jefe comunal manifestó que, a pesar de sus esfuerzos por lograr retomar las clases y el clima de tranquilidad, el establecimiento “está hiperpolitizado”, por lo que es “uno en la vida tiene el deber de luchar, pero no la obligación de vencer”.

Esta declaración provocó reacciones inmediatas, una de ellas es de parte del diputado RN Eduardo Durán, quien calificó la frase del edil como “desafortunada y atentatoria contra el derecho a una educación de calidad para estudiantes de sectores populares”.

 

“Esta situación de violencia extrema en el Instituto me duele profundamente porque soy exalumno de este emblemático colegio, pero el alcalde debería aumentar sus esfuerzos en encontrar soluciones, llegar a acuerdos, proponer acciones, en lugar de amenazar con cerrar el establecimiento”, comentó el parlamentario.

Durán agregó también que “muchos estudiantes de mi distrito (El Bosque, La Cisterna, Lo Espejo, Pedro Aguirre Cerda, San Miguel y San Ramón) y de otras zonas populares son alumnos del Instituto Nacional. Son personas que no tienen los recursos para pagar un colegio privado, situación que no tuvo que vivir el alcalde que salió del Nido de Águilas. Ojalá tuviéramos decenas de Instituto Nacional a lo largo del país”, haciendo referencia al programa de liceos emblemáticos de la primera Administración Piñera.

Finalmente, el diputado RN comentó que “el deber del Estado es dar la opción de poder acceder a una educación pública de calidad, y luchar por poner fin a los graves episodios de violencia. Nadie quiere el cierre del Instituto. Estoy seguro de que el alcalde tampoco lo quiere, pero hay que ser realistas. Esto es provocado por el desgaste del sentido de autoridad, por validar las tomas en gestiones pasadas y por un clima de violencia al que tampoco hemos sabido hacerle frente. Como ex Institutano, espero sinceramente que esto se solucione a través del diálogo, que los apoderados realmente se involucren y dejen de ser indolentes frente al accionar de un grupo de jóvenes violentistas”.

/gap