Tras el allanamiento que lideró en junio del 2018 el fiscal Emiliano Arias en el Arzobispado de la Iglesia Católica, una carpeta con el nombre del Premio Nacional de Educación en 1995 y rector del Colegio San Esteban de Vitacura, Hugo Montes Brunet, salió a la luz por dos denuncias de presunto abuso sexual, que data del año 2010 y del cual, nada se sabía.

Junto a eso, el ex alumno del Colegio San Esteban Diácono de Vitacura, Tomás Valdivieso (37), acusó de abuso sexual al fundador del recinto y Premio Nacional de Educación 1995, Hugo Montes Brunet (93)

Valdivieso relató que “como en octavo básico él se empieza a hacerse amigo mío. A acercarse más. (…) En ese entonces yo lo veía como una figura de mi abuelo, pero hoy, como adulto, me doy cuenta que fue más que una manipulación de un depredador. De saber cuáles eran mis debilidades y mis carencias”.

Añadió que “él vio en mí un niño homosexual, con mucho miedo de ser homosexual, porque en esa época ser gay no era fácil. Él vio esa vulnerabilidad en mí y en ese momento empezó a entrar”.

Junto con ello, dijo que “poco a poco las caricias comenzaron a ser más insinuantes”.

En otros pasajes, Valdivieso precisó que a veces Montes le decía “‘Tomás sácate la ropa y báñate desnudo con tus compañeros’. Después, decía ‘ahora, sálganse de la piscina y vamos a mi cuarto al momento de oración. No se vistan, vayan así, pónganse una toalla y recemos. Después de rezar, metámonos a la cama que hace frío, todos juntos’”.

Sobre estos paseos en la casa de retiro en Pomaire, Valdivieso reconoció que “yo me metí a esa cama desnudo con compañeros y con él varias veces. Él se acercaba, empezaba a hacerme cariño, a rozarme, a tocarme”.

Dentro de su crudo testimonio, el hombre recuerda que “la verdad no sé si fue el cansancio o el miedo que me hicieron quedarme dormido y cuando desperté estaba este hombre haciéndome sexo oral y pidiéndome que lo masturbara”.

El denunciante, que busca que le quiten la pensión y el reconocimiento a Montes, pide que el Premio Nacional de Educación 1994 sea recordado “como un abusador sexual que fue condenado”.

Con las diligencias del Fiscal Arias, los datos de la carpeta investigativa, a cargo por el sacerdote Raúl Hasbún, salieron a la luz sobre las denuncias en contra del del exrector del Saint George’s College y este lunes en un reportaje de Canal 13, se conocieron los crudos relatos de las posibles víctimas del diácono.

En uno de los testimonios, se relata como Montes, siendo rector del Colegio San Esteban, procedió a que: “en una oportunidad me invitó a su oficina para conversar. En esa ocasión, intentó meter un dedo en mi boca, lo cuál me molestó, a pesar de que era una costumbre reiterada hacia los alumnos. Me pidió un abrazo de amigo, forzándome los brazos, inmovilizándome, ante lo cual intentó besarme con violencia”, indica la denuncia.

El sacerdote Raúl Hasbún estuvo a cargo de la investigación, y cuando en marzo del 2012 se aprestaba a entregar su informe, sostuvo que: “de manera inesperada y inexplicable, al momento de fechar el documento, todo se borró”.

Junto con ello, apareció la segunda denuncia contra Montes, la cual sostiene en palabras de los padres del denunciante que: “estando en segundo medio con 16 años, fue invitado junto a otros compañeros a un fin de semana a la parcela de Montes en Pomaire. Dos meses después, Montes invitó a Manuel a pasar otro fin de semana solos ellos dos”.

“En una de las noches, Hugo Montes invitó a Manuel a despedirse con la fase ‘venga a darle las buenas noches al Tío Hugo’. Entró a su dormitorio y se sentó en la cama. En ese momento Hugo Montes comenzó a besar la cara del joven Manuel, para luego tomarle la mano y meterla bajo la ropa de cama, dejándosela cerca de la zona genital donde se encontraba sin ropa”, sostiene la denuncia.

Tras aquello, en junio del 2012 Hasbún retomó la investigación llegando a la conclusión que: “Hugo Montes mantiene en forma constante un padrón de conducta de aproximación y contacto afectuoso con los menores a su cargo. Los entrevistados coinciden en que este padrón era por todos conocido. Solo la explosión del caso Karadima hace que éstas costumbres, hasta entonces aceptadas o absueltas como inofensivas, comiencen a interpretarse de la peor manera”, indicaba el escrito que nunca llegó al Vaticano, archivándose entre los documentos ocultos del Arzobispado.

Actualmente, existe una investigación informal por parte de la Fiscalía, donde se mantiene el monitoreo de las víctimas y del entorno de Hugo Montes Brunet, quien dicho sea de paso, recibe cerca de $1 millón mensual gracias a su Premio Nacional de Educación.

/carolina braun