Al Barça le bastó la primera parte para sentenciar el partido. En 45 minutos exuberantes, el equipo blaugrana desmontó al Sevilla, que por momentos pareció un equipo menor en el Camp Nou.

 Después del 4-3-3 de Granada, Luis Enrique recuperó el 3-4-3, con Sergi Roberto como pieza más versátil, extremo en ataque y lateral en defensa; y con Messi en el enganche, con toda la libertad del mundo. Busquets, Iniesta y Rakitic completaron el centro del campo.

Pero más que el dibujo, fue la actitud y el talento lo que permitió al Barça superar al Sevilla con tanta claridad. Implacable y voraz, el equipo de Luis Enrique se lanzó a por el partido desde el pitido inicial. Ahogó al Sevilla con una presión brutal, toda una declaración de intenciones ante uno de los rivales más potentes de la Liga.

Los primeros minutos fueron un monólogo del Barça, que obligó al Sevilla a jugar con diez futbolistas por detrás del balón. Messi estuvo a punto de anotar el primer gol con un espectacular remate desde la frontal que se estrelló en la cruceta derecha de Sergio Rico.

El partido empezó a equilibrarse al cuarto de hora, cuando el Sevilla pareció sacudirse el dominio del Barça: fue entonces cuando Nzonzi estuvo a punto de abrir el marcador, adelantándose a Mascherano pero rematando demasiado blando ante Ter Stegen.

El Sevilla amenazaba con estirarse y plantar cara, pero el Barça reaccionó con contundencia: si el tridente funciona, el equipo blaugrana es casi imparable. 

Messi, Suárez y Neymar no tardaron en demostrarlo. Con espacios por delante, a pesar de que Sampaoli había tejido un 5-3-2, los tres delanteros del Barça disfrutaron de lo lindo, tanto en ataque estático como al contragolpe.

LA ESPECTACULAR CHILENA DE SUÁREZ

En una de sus internadas por la banda derecha, Messi acaparó a tres jugadores del Sevilla y buscó a Suárez, que intentó rematar de espaldas a Sergio Rico ante la oposición de Mercado.

El balón rebotó en el jugador del Sevilla y quedó flotando, perfecto para que el uruguayo rematase de espaldas a puerta, en una chilena espectacular, a apenas un par de metros del portero. Fue un gol espectacular, prólogo de una gran noche de goles.

El gol de Suárez desencadenó una tormenta de fútbol y goles en el Camp Nou: agarrado a la inspiración del tridente, el Barça empequeñeció al Sevilla. El segundo gol llegó poco después, en el minuto 28, cuando Messi culminó un extraordinario contragolpe iniciado por Neymar y continuado por Suárez, que buscó al argentino en boca de gol.

El Sevilla ya era un juguete en manos del Barça: el equipo de Luis Enrique anotó el tercero a la salida de un córner. Messi buscó el segundo palo, colocándose en zona de nadie, libre de marca, y enganchó de volea un gran remate que se coló por el palo corto de Sergio Rico. El balón venía de un rechace de Pareja y Messi ni se lo pensó y marcó un gol con dedicatoria.

Venía el argentino de dos partidos de sanción (no pudo jugar con su selección en Bolivia ni en Granada con el Barça) y en su reaparición se le vio nuevamente intenso, hambriento de fútbol y de goles, dispuesto a brillar en el tramo decisivo de la temporada.

LA SEGUNDA PARTE, A MENOS REVOLUCIONES

Con 3-0 al descanso, el Barça mantuvo el tono competitivo en la segunda parte. Sampaoli cambió dos piezas en el entretiempo (entraron Kranevitter y Sarabia para refrescar la defensa y el centro del campo del Sevilla), pero el Barça continuó dominando con autoridad.

Sin embargo, el juego no fluyó con tanta facilidad. El Sevilla jugó con más agresividad, cortando los avances del Barça con más faltas que en la primera parte. Decidido el marcador, el partido bajó de revoluciones, escenario ideal para dosificar a algunos jugadores y repartir minutos. Luis Enrique dio descanso a Suárez y apostó por Alcácer. También hubo tiempo para reservar a Piqué (había sido amonestado en la primera parte y no jugará en Málaga por sanción), qu dejó su sitio a Digne.

El Sevilla disfrutó de algunas oportunidades para maquillar el resultado, como un disparo a bocajarro de Mariano, repelido por Ter Stegen con el pecho o un remate de Sarabia que se fue al lateral de la red. Volvió a intentarlo Sarabia, para volver a estrellarse ante un gran Ter Stegen. Nada preocupante para el Barça, que se permitió el lujo de llegar a los últimos minutos del partido levantando el pie del acelerador y reservando fuerzas.

El Barça se destensó y el Sevilla coleccionó oportunidades, pero el partido ya había entrado en una fase de calma. Alcácer falló una ocasión clara ante Rico, Rakitic buscó desesperadamente su quinta amarilla (tampoco jugará en Málaga) y Aleñá, la gran promesa del filial, volvió a tener minutos.

Solo faltó el gol de Neymar, que estuvo a punto de firmarlo en la última acción del partido, con un gran disparo de media distancia que Sergio Rico logró rechazar.

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