La tenista rumana Simona Halep se consagró el sábado campeona de Wimbledon al batir a Serena Williams por 6-2 y 6-2 en la final, un resultado que impidió que la estadounidense iguale el récord de títulos de Grand Slam en individuales.

Una inspirada Halep aprovechó los errores de Serena, siete veces campeona en Wimbledon, para convertirse en la primera rumana en consagrarse en el césped londinense. El del sábado fue el segundo título del Grand Slam para la europea, que el año pasado se coronó en Roland Garros.

La derrota impidió que Williams igualara el récord de 24 títulos del Grand Slam en individuales que está en poder de Margaret Court.

Halep, de 27 años, quebró el saque de Williams en el primer juego del partido y rápidamente se puso 4-0 ante la atónita mirada de los 15.000 espectadores que colmaron el Court Central del All England Club.

La rumana mantuvo la solidez a lo largo del partido, en el que solamente cometió tres errores no forzados, y Williams nunca pudo recuperarse.

Incluso cuando Williams mejoró su nivel al inicio del segundo parcial y atacó con sus poderosos tiros, Halep pudo aguantar los embates y finalmente se quedó con lo que calificó como el mejor partido de su vida en algo menos de una hora de juego.

Williams, quien no ha podido ganar ningún título del Grand Slam desde el nacimiento de su hija Olympia en septiembre de 2017, careció de ideas y perdió el partido con su error no forzado número 26.

“Ella jugó fantástico”, dijo Williams, quien había ganado nueve de sus 10 partidos previos contra Halep, tras recibir el trofeo al subcampeón por segundo año consecutivo tras caer ante Angelique Kerber en 2018. “Cuando un rival juega así, hay que sacarse el sombrero”.

Hasta el sábado, el único rumano que había llegado a la final de Wimbledon fue Ilie Nastase, quien cayó en las definiciones de 1972 y 1976.

“Es algo muy especial, nunca olvidaré este día. Era el sueño de mi madre cuando tenía unos 10 años. Ese día finalmente llegó”, dijo la exnúmero uno del mundo Halep.

“Estaba muy nerviosa, pero sabía que no había tiempo para las emociones, así que salí a la cancha a dar lo mejor de mí”.