Los doblistas vallecaucanos se impusieron por 7-6,6-7, 6-7, 7-6 y 6-3 frente a los franceses Nicolas Mahut y Édouard Roger-Vasselin. en la catedral del tenis mundial. Uno de los logros más importantes en la historia del deporte colombiano.

Esos peladitos más pequeños que aquella malla del Club Tequendama de la ciudad de Cali, los que juegan juntos desde los 11 años, los que han salido adelante de un camino empedrado propio del deporte, son los nuevos campeones de dobles masculinos de Wimbledon y consiguieron su primer título de Grand Slam. Lo lograron en la propia catedral del tenis mundial, en donde se impusieron con parciales de  7-6 (5),6-7 (5), 6-7 (6), 7-6 (5) y 6-3 frente a los franceses Nicolas Mahut, viejo zorro del circuito, y Édouard Roger-Vasselin, un muro en las devoluciones, luego de un tiempo de 4 horas y 57 minutos de partido.

Un partido que sacó chispas. En el que los tie break fueron la fórmula del desempate de los cuatro primeros sets, pues el primer quiebre del partido apenas llegó en el cuarto. El dúo colombiano se repuso de un 0-3 en contra en la definición del tie break del segundo set y en el del tercero, una pifia de Robert -la pelota le pegó en el marco de la raqueta-, cuando iban perdiendo 5-4, la bola aparentó con irse a las nubes, pero bajó y pegó en la línea del fondo. Disculpas de Farah, pero celebración interior. Un golpe de suerte vital para el desarrollo del partido.

Y así, con el éxtasis de su lado, con la responsabilidad, pero también ilusión de quedar grabados en la memoria de los libros de historia, afrontaron el partido y lo cerraron con categoría en el quinto set.