Hace 50 años, el hombre daba un paso muy importante en su historia: por primera vez llegaba a la Luna, lo que significó un antes y un después en la carrera espacial y, de paso, en el desarrollo de la ciencia y la tecnología.

La misión Apollo 11, con Neil Armstrong, Edwin “Buzz” Aldrin y Michael Collins a bordo, logró el objetivo el 20 de julio de 1969.

Esto fue posible gracias a un trabajo de años, con cientos de científicos e ingenieros involucrados. Ellos se encargaron de los aspectos técnicos y tecnológicos necesarios para que la misión pudiera realizarse con éxito.

Uno de los dispositivos más importantes en esta hazaña fue el traje espacial. “Pesaba bastante, pero como se ocupó en microgravedad, no se siente ese peso. Regulan la temperatura, el oxígeno, la radiación y el impacto de partículas”, dice Klaus von Storch, ingeniero aeroespacial y candidato a astronauta.

No es fácil usarlos. Requieren de un proceso de adaptación. “Astronautas con los que he conversado me han dicho que los trajes no son cómodos, pero con el entrenamiento previo, que se realiza en una piscina especial, se adiestran para su uso”, agrega.

Otro de las grandes objetivos del alunizaje era dar a conocer el suceso astronómico a todo el mundo. Por ello, la Nasa le encargó a Westinghouse Electric Corporation y al ingeniero Stanley Lebar, crear cámaras para grabar en la Luna y soportar temperaturas extremas.

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