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Juan Ignacio Duma se perfilaba como uno de los buenos proyectos quetenía la cantera azul. El argentino fue proyectado por muchos como la gran joyita exportable de Universidad de Chile.

El 9 de mayo de 2013, Duma le dio el título de Copa Chile a la U, marcando en el tiempo adicional el 2-1 sobre Católica. Era lo que faltaba para que la dirigencia azul se frotara las manos y viera en el atacante una gran esperanza económica para el club. Cuatro días antes, Duma, con sólo 19 años, se había lucido en el superclásico, anotando dos goles y siendo importante figura del triunfo 3-2 sobre Colo Colo. Fue la última victoria de la U ante el archirrival. Desde ahí en adelante, jugaron ocho partidos oficiales, con seis triunfos para Colo Colo y dos empates.

Aquellos tantos no sólo fueron importantes para él. La hinchada azul, pese a jamás elevarlo al nivel de ídolo, vio en el delantero argentino una gran esperanza de cara a un plantel que tras la partida de Jorge Sampaoli comenzó a mermarse en cuanto a calidad. “Mucha gente me recuerda esos goles siempre, también el que le marqué a la UC cuando fuimos campeones. Quedas en la historia anotando goles así”, afirma el ariete.

“Fue muy buena mi etapa en la U. Salimos campeones en 2013 y tuve la opción de jugar casi todos los partidos. Aprendí mucho con Jorge Sampaoli. Me hizo debutar y fue clave en mi alza. Ahí empecé a jugar. Por lo que hizo en la U y después en la selección chilena, era obvio que ahora todos lo iban a querer. Es un ganador”, asegura el delantero, sobre el casildense.

Pero después de eso la carrera de Duma en la U se estancó. “Hay veces en que a algunos entrenadores no les gusta tu forma de juego. Después llegó Fantasma Figueroa y a él no le gusté. Decidí ir a Palestino y ahí recuperé mi nivel”. Antes de eso y, luego de sus goles en los clásicos ante Colo Colo y Católica, la dirigencia de Azul Azul lo blindó. La cláusula de salida de Duma era de ocho millones de dólares (“en realidad me tasaron por 15”, rebate el jugador). “Fue una decisión de la U y ahí no tenía nada que hacer. Sé que había ofertas por menos plata, pero no quisieron dejarme partir. Fue una equivocación por el lado de ellos. Me cortaron las piernas en ese momento. Son etapas que a uno le sirven y lo hacen crecer”, cerró el ariete.

Por Ignacio Soto Bascuñán