Hoy en día es casi impensable imaginarnos que un ser humano logre posarse en la superficie lunar en los próximos años. La Nasa, China y otros actores, entre ellos algunos del sector privado, están realizando enormes esfuerzos para poder repetir esta gran hazaña en el corto plazo.

Hasta hoy, ha habido seis alunizajes, en los que un total de 12 personas han logrado llegar a la superficie lunar. He tenido la fortuna de conocer a algunos de ellos, entre los que se encuentran; Neil Armstrong y Buzz Aldrin, los primeros en pisar la Luna, y Eugene Cernan quien viajó en la misión previa al Apolo 11 (en la que se llegó cerca de la superficie lunar) y luego en el Apolo 17, donde se convirtió en el último ser humano en visitar la superficie de la lunar, el 11 de diciembre de 1972.

Mi encuentro con Neil Armstrong fue bastante sorprendente. En el año 1999 y 2000 traté de contactarlo de múltiples formas para obtener información para un libro de historia espacial e invitarlo a participar a una FIDAE. Esto incluyó un infructuoso viaje a los Estados Unidos…  No logré ninguna respuesta, ni contacto alguno. Unos días después de haber regresado de dicho viaje, me sorprendió una llamada telefónica, donde me consultaron si podía ir ese mismo día a recibir a Neil Armstrong al aeropuerto y acompañarlo en algunas actividades. ¡Que increíble las vueltas de la vida… Obviamente acepté! Una vez que arribó al aeropuerto de Santiago, se le trasladó a un salón privado. Si mal no recuerdo fuimos tres personas a recibirlo.

Una de ellas agilizaba el tema de su ingreso con su pasaporte, el otro se preocupó de su maleta, por lo que tuve oportunidad de pasar un buen tiempo solo con él. Se notaba que le incomodaba la presencia de periodistas, por lo que luego de una serie de preguntas que me hizo para asegurarse que yo era de los suyos (Piloto de Guerra e ingeniero), se relajó y repentinamente se generó un relación muy cercana, amistosa y transparente, casi paternal, donde me contó de dos de sus accidentes donde debió eyectarse. Una de ellas de un avión de combate y otra desde el modulo lunar cuando realizaba un vuelo de prueba sobre la superficie terrestre. También hablamos de la universidad en la que estudió y la carrera que nos une (Universidad del Sur de California).

Tuvimos oportunidad de conversar de distintos temas donde me pareció interesante escuchar su versión, ya que se van generando muchos mitos en torno a él y su viaje, que van haciendo mutar la realidad. Uno de los temas que me contó, fue lo relacionado con el poco combustible que les quedaba cuando debieron cambiar de zona de alunizaje, ya que se encontraban en un sector de un cráter que no era una zona apta. Según se dice, estaban a segundos de abortar la misión. Cuando le pregunté por dicha situación, el me indicó que la dificultad de practicar el vuelo en el módulo lunar en tierra era mucho más compleja que hacerlo en la misma Luna, producto a que en la Luna existe menos gravedad.

Esto hacía que el pilotaje de dicho módulo se simplificara en este escenario y que las correcciones fueran algo más sencillas.  La verdad es que a él no se le pasó por la mente que no pudieran lograr alunizar antes del punto de combustible límite. Obviamente que esta situación de combustible crítico en el centro de control de la misión se miraba desde un prisma bastante más complejo. Pienso que la experiencia previa en vuelos de pruebas de aeronaves increíblemente complejas, la capacidad de concentración bajo condiciones extremas, su extraordinaria humildad y coraje, son factores importantes de porque Neil Armstrong fue designado para dar este primer paso tan importante para la humanidad.

/Escrito por Klaus Von Storch, Ingeniero Aeroespacial, para revista Que Pasa

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