Ayer jueves, el Juzgado de Garantía de Antofagasta decretó prisión preventiva para José Manuel Rojas Escobar, imputado por femicidio en contra de Lorena Carrasco Aguilera en la ciudad nortina.

Cabe recordar que el cuerpo de la fallecida fue encontrado al interior de una clínica oftalmológica, la misma donde Rojas se desempeñaba.

Durante la audiencia, el fiscal Juan Castro Bekios expuso cómo se habrían desarrollado los acontecimientos. De acuerdo a la versión, todo se inició tras una fallida mediación por pensión de alimentos. Esta desaveniencia dejó muy frustrada a la mujer.

Posteriormente, el sujeto deja el lugar para comprar cigarrillos y ve a su ex mujer saliendo. En ese minuto la invitó a conversar e intentar buscar una solución.

Carrasco accede y sube al auto del imputado, quien le pide que lo acompañe al lugar de trabajo, la clínica oftalmológica. En ese lugar conversaron y él le pidió pasar más tiempo con los hijos que ambos tienen en común. Sin embargo, ella le habría dicho que partiría a Santiago con ellos y con su nueva pareja cuando todos los líos legales estén solucionados.

Acto seguido, la mujer intenta salir de la clínica, pero el acusado la toma. Ella reacciona con una cachetada, ante lo cual Rojas la toma del cuello. Ambos cayeron al piso y ahí él comenzó a asfixiarla.

Al respecto, el fiscal aseveró que el acusado confesó que “se le apagó la tele” y que le pidió perdón a la mujer mientras ella trataba de defenderse. Sin embargo, él no la soltó hasta percatarse de que la había mtado.

Según el fiscal, Rojas lloró cerca de una hora al lado del cadáver, el que luego lleva a una bodega. Posteriormente de deshizo de la cartera de la víctima lanzándola a un basurero.

“Hueón, me pegué un condoro”

Nervioso tras haber consumado el crimen, según el testimonio del fiscal Castro Bekios, Rojas Escobar llamó a un amigo y le pidió que concurriera a la clínica. “Hueón, me pegué un condoro”, le habría dicho. El amigo creyó que era una broma, pero el imputado le dijo “le pegué, la asfixié y la ahorqué”.

La conversación se interrumpe porque, en ese momento, llegó el médico de la clínica porque se debía realizar una operación. Por ello, el acusado no le alcanza a decir a su amigo sobre dónde tenía el cadáver escondido.

Con esta información, el amigo concurrió a la Tercera Comisaría de Antofagasta para denunciar el hecho. Asimismo, también le informó de lo sucedido a la familia de la mujer.

Tras participar en la intervención quirúrgica, Rojas Escobar se fue a su casa, donde lo esperaban carabineros. En un principio, negó haber visto a Lorena Carrasco, pero luego de conversar con funcionarios policiales finalmente confiesa y lleva a los agentes al lugar donde escondió el cuerpo.