Hace un par de días, tres delincuentes fueron abatidos por el dueño del local, un ciudadano de nacionalidad china, que logró frustrar el asalto a balazos. Tomó la justicia con sus manos, en un claro reflejo de la dramática situación a la que hemos llegado en un país en el que hasta hace pocos años atrás las personas honradas vivíamos tranquilos, porque los antisociales estaban tras las rejas. Hoy la situación se ha invertido: las casas están enrejadas y los delincuentes se pasean libremente por las calles del norte, el centro y el sur de Chile. Y ojo, que muchos de ellos son extranjeros, una amenaza que enfrenté cuando era Intendente de Antofagasta, porque tenía información fidedigna de la policía chilena y colombiana. No se tomó el problema en su justa dimensión y hoy pagamos las consecuencias. Lo impresentable es que en La Moneda se habla solamente de las Reformas Educacional, Previsional, Laboral y Constitucional. Pero, no se dice nada de la Reforma Procesal Penal, que es la que debe reformarse con urgencia. Pruebe usted a hacer una denuncia por robo, cualquiera sea la especie sustraída.  “No podemos hacer nada por falta de antecedentes”, esa es la respuesta que va a recibir invariablemente.  Y si usted aún cree en la Justicia  decide investigar por su cuenta, lo que le permite dar con el nombre, la dirección y la ocupación de los individuos que lo asaltaron. Sin embargo, a pesar de haber entregado estos antecedentes a la policía, le darán esta respuesta: “espere a que la justicia actúe”. ¿Por qué? Porque la policía civil y uniformada está atada de manos. Deben esperar a recibir la orden de la Fiscalía para actuar. Orden que llegará tarde, mal y nunca. Esta  faceta es la peor de todas de la Reforma y sólo se soluciona al restituirle la facultad de investigar a quienes han sido preparado para hacerlo: los efectivos policiales, sean carabineros o detectives. Y no dejarlo en manos de los fiscales, que no tienen ni el tiempo ni la preparación para hacerlo. Ellos son abogados y como tal su papel debe estar en las Cortes y no en el sitio del delito. Es el gran fracaso del Gobierno reflejado en la inseguridad creciente de salir a la calle y disfrutar de un paseo cotidiano con la familia y en la incapacidad de poner freno a estas bandas organizadas que controlan espacios que antes eran de todos nosotros. Es el gran tema que preocupa mayoritariamente a todo Chile. Salvo, pareciera, a quienes habitan en el Palacio de La Moneda o pertenecen a un partido de la Nueva Mayoría

/Columna de Waldo Mora publicada en la página editorial del diario El Mercurio de Antofagasta

/gap