Las condiciones de clima espacial a las que se ve sometido el planeta similar a la Tierra Próxima b, que orbita en zona habitable la estrella vecina del sistema solar, complican que acoja vida.

Los astrónomos del CfA (Centro Harvard Smitshonian de Astrofísica) Cecilia Garraffo, Jeremy Drake y Ofer Cohen, han iniciado un programa para modelar los vientos estelares y el campo magnético de estrellas enanas-M activas, y para investigar el impacto en las atmósferas de planetas en zonas habitables de sus órbitas.

Cálculos estadísticos recientes concluyen que la mitad de las estrellas enanas M probablemente albergan un exoplaneta alrededor de 0,5-1,4 radios de la Tierra en o cerca de la “zona habitable” de su órbita, donde puede haber agua líquida en la superficie.

El sistema estelar Próxima Centauri es su primer ejemplo específico. Es una estrella enana-M con una masa de alrededor de una décima de la masa del Sol, y la luminosidad es de aproximadamente una milésima de la del Sol.

Encontraron que la presion del viento estelar en el exoplaneta Próxima b es de mil a diez mil veces mayor que la presión del viento solar en la Tierra. Por otra parte, la presión es altamente no uniforme, y Próxima b registra cambios de presión extremos dos veces en cada órbita, lo que conduce a la compresión y expansión de la atmósfera por factores de hasta 3 cada día.

La atmósfera de Próxima b tiene probabilidades de experimentar condiciones de viento supersónico. Todos estos fenómenos tienen un efecto negativo significativo sobre cualquier tipo de atmósfera que pudiera existir en Próxima b.

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