Miles de personas volvieron a salir a la calle este domingo en Hong Kong, desde el 9 de junio, Hong Kong es el escenario de inmensas manifestaciones en las que hubo algunos incidentes violentos entre la policía y manifestantes radicales.

El movimiento empezó con el rechazo de un proyecto de ley, ahora suspendido, que autorizaba las extradiciones a la China continental.

Luego las protestas se ampliaron para pedir que se mantengan las libertades democráticas de las que goza Hong Kong, en particular la libertad de expresión y la independencia de la justicia.

En teoría esta excolonia británica, que volvió bajo control de China en 1997, debería conservar sus libertades hasta 2047 gracias al acuerdo de retrocesión.

“Cuando las abuelas están en la calle ¿como puedes quedarte frente al televisor?”, dijo a la AFP Anita Poon, de 35 años, que vino a manifestarse por primer vez.

“El gobierno no ha respondido a los reclamos del pueblo, esa es la razón por la que esto continúa”, agregó.

El sábado, varias decenas de miles de personas se manifestaron en Hong Kong para apoyar a la policía y al gobierno pro-Pekín.

Mientras tenía lugar esta demostración de fuerza del ‘establishment’, la policía de Hong Kong anunció haber descubierto una fábrica improvisada de producción de explosivos de fuerte potencia junto a volantes proindependencia.

Según la policía, el descubrimiento tuvo lugar en un edificio industrial en el distrito de Tsuen Wan el viernes por la noche. Un hombre de 27 años fue detenido.

Con este panorama, pocos ven en el horizonte una solución política a la crisis.

Steve Vickers, exjefe de la Oficina de Investigación Criminal de la policía de Hong Kong antes de la retrocesión y que trabaja ahora como consultor, afirmó que la situación del orden público posiblemente “empeorará” en las semanas venideras.

“La polarización dentro de la sociedad Hong Kong y la gran desconfianza entre los manifestantes y la policía se están profundizando”, escribió en un análisis para sus clientes.

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