A las 17.30 del pasado lunes, el comandante en jefe del Ejército, Ricardo Martínez, citó a su alto mando a una reunión urgente. En una hora debía estar en La Moneda, en la cita de emergencia que había convocado el Presidente Sebastián Piñera, para analizar, junto a los jefes policiales y las FF.AA. la escalada de violencia rural en la Macrozona Sur. El alto oficial castrense, según dijo a sus subalternos, no podía llegar con las manos vacías.

Por lo mismo, el grupo de generales, encabezados por Martínez, analizaron qué disponía la institución que pudiera aportar a aplanar la ascendente curva de altercados en la zona. Tras debatir las posibilidades, se decidió que lo vital era entregar insumos y también conocimientos en Operaciones Militares, Planificación e Inteligencia.

Ya en La Moneda, el comandante en jefe expuso a Piñera que en la Macrozona Sur el Ejército debe tener “una participación que no podemos eludir. Es un asunto de Estado y somos parte de ello”. Sin embargo, se fijaron límites: no intervenir directamente en operativos de orden público, pues esa labor era netamente de las policías. Pero sí los reforzarían aportando capacitación e insumos.

Al día siguiente, a las 8.30, el general Martínez se reunió con todos los jefes de la Defensa Nacional de manera telemática: “Hay que colaborar en el conflicto, pero primero tenemos que conocer a cabalidad las atribuciones legales y constitucionales que tenemos”, les señaló.

Finalmente, tras revisar el detalle constitucional y legal, Martínez tomó la determinación y se comunicó con el jefe del Estado Mayor Conjunto (Emco), el general Javier Iturriaga, quien ya se encontraba en Temuco. Y por orden del comandante en jefe, finalmente se determinó enviar un equipo de Operaciones Militares a la zona, para capacitar a Carabineros y la PDI en la planificación de los procedimientos desplegados en La Araucanía, Biobío y Los Ríos.

Son entre cinco y 10 los funcionarios del Ejército que ya viajaron desde Santiago a la zona. Se trata de personal de Inteligencia y Planificación, quienes pondrán a disposición de las policías sus conocimientos en materia de preparación de operativos y recolección de información.

Este trabajo busca aportar conocimientos militares a la planificación de las operaciones policiales, desde el punto de vista de cómo organizar una intervención exitosa. Fuentes ponen como ejemplo evitar situaciones como las ocurridas con el allanamiento de la PDI en la comunidad Temucuicui, que terminó con un efectivo fallecido, el mes pasado.

La recolección de información también será un trabajo que harán los efectivos militares en la zona. Por lo mismo, habrá funcionarios de Inteligencia, para aportar conocimientos en lo referente a la búsqueda de antecedentes y, a partir de eso, preparar de mejor manera las intervenciones operativas en la Macrozona Sur.

Drones, tecnología y blindados
La planificación es la primera parte del plan del Ejército en la zona en este afán colaborativo. La segunda será apoyar a las policías con la inyección de insumos en la zona para recolectar información y también mejorar los traslados en las zonas interurbanas.

Por lo mismo, el Ejército puso a disposición de las autoridades de gobierno drones especiales con los que no cuenta Carabineros. Se trata de dispositivos aéreos que tienen visión nocturna y diurna, con capacidad de vuelo de hasta tres mil metros y una autonomía de dos horas para funcionar en el aire.

Fuentes policiales reconocen que estos drones no los tienen Carabineros. Señalan que sus dispositivos en la zona son de “utilidad limitada” y que no vuelan más allá de 30 minutos.

En la policía uniformada buscan, además, un “cambio de estadio” en la planificación de los operativos. Por eso, no miran con malos ojos el desarrollo de tácticas militares en las operaciones policiales, en cuanto al análisis, recolección de datos y tecnología.

En Carabineros, si bien valoran el aporte de al menos tres nuevos carros blindados Mowag por parte del Ejército, también preparan el mejoramiento de insumos propios. Por lo mismo, se está analizando en la institución la compra de Aviones No Tripulados (ANT), los que cuentan con una autonomía de vuelo de 24/7, lo que, advierten, permitiría ingresar a zonas que en la actualidad no pueden permear por la vía terrestre.

Original de La Tercera

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