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Un agricultor conduce un tractor en una plantanción de sorgo de la provincia de Buenos Aires. E. MARCARIAN REUTERS

Argentina ha dejado de caer. El Estimador Mensual de la Actividad Económica (Emae) de mayo, difundido este jueves por el Gobierno, registró una subida de 2,6% interanual y un 0,2% respecto al mes anterior. La cifra, largamente esperada por el Gobierno, entusiasma a Mauricio Macri, necesitado de una mínima estabilidad si pretende vencer al kirchnerismo en las elecciones de octubre.

Si la economía ha salido del vértigo descendente que siguió a la debacle cambiaria iniciada en abril del año pasado —cuando el peso perdió la mitad de su valor en pocas semanas— se lo debe a las cosechas récord en el sector primario.

Con todo, el balance del año será negativo.

El FMI —que en junio del año pasado pactó un rescate millonario del país sudamericano y que acaba de rebajar drásticamente su previsión de crecimiento para toda América Latina y el Caribe— estima una caída del PIB del 1,3% para el año en curso.

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