Universidad de Chile 1-1 Audax Italiano

Universidad de Chile: F. De Paul; M. Rodríguez, L. Aveldaño, O. González, D. Carrasco; C. Moya, G. Espinoza; J. Martínez (77′, L. Benegas); S. Ubilla (55′, N. Oroz), M. Riquelme, N. GUerra. DT: A. Arias.

Audax Italiano: J. Muñoz; C. Labrín (60′, J. Hernández), M. Fernández, F. Torres; N. Fernández, O. Bosso, J. Henríquez (81′, R. Escobar), N. Crovetto; A. Martínez (73′, L. Cabrera), I. Ledesma; I. Jeraldino. DT: J.J. Ribera

Goles: 1-0, 4′, Aveldaño, de cabeza tras tiro de esquina de Espinoza; 1-1, 68′, Jeraldino, anticipando la infantil marca de Aveldaño en plena área.

Ábitro: A. Hermosilla. Amonestó a Moya, Guerra, González (U); Crovetto y Hernández (AI)
Estadio Nacional. Asistieron 20 mil personas aprox.

 

No hay caso con la U. No puede ganar. Ahora, tras una nueva actuación irregular, apenas igualó (1-1) con Audax Italiano. No importa si los azules juegan más o hacen méritos ante quien sea que se les ponga al frente: los de Arias no saben ganar.

Para el choque ante los de colonia, el DT hizo cambios, pero pocas cosas salieron bien. A pesar de un inicio (otro más) que dejó buenas sensaciones, todo se desmoronó rápido, como ha ocurrido durante todo este 2019.

Las modificaciones dieron réditos, pero también generaron perjuicios. Por ejemplo: ganó fútbol con Moya y sin Caroca, pero perdió presencia física en la zona media. Aumentó el control del balón con Jimmy Martínez, pero, sin Oroz, perdió desequilibrio en el uno contra uno y precisión en los metros finales. Y sumó presencia ofensiva con Riquelme en el centro del ataque y Guerra en el costado, sin Benegas entre los once, pero sin el argentino nacionalizado no pudo tapar las bandas.

Y así buscó el partido. Intentando poner en práctica una idea de juego, pero visiblemente afectado por el entorno. La U tiene miedo y se nota. Y todo redundó nuevamente en inseguridad y nervios, lo que hizo que nunca se sintieran cómodos.

Después de empezar con mucha confianza, con gol a los cuatro minutos incluido, los de La Florida equilibraron las acciones. La buena asociación de Ariel Martínez e Iván Ledesma le generó incontables problemas a la zaga universitaria que, pese a que estuvo más sólida que en otras ocasiones, sufrió con las desaplicaciones de Aveldaño y la lentitud de Osvaldo González.

La falta de tino de Aveldaño propició el empate de Jeraldino.Faltaban más de veinte minutos y los universitarios chocaban de frente con sus propios fantasmas.

Y no se levantaron. Salvo escaramuzas, fue el forastero el que dominó el tramo final ante la desesperación azul, que se hace más incontrolable cada semana.

Al final no hubo mística ni empuje. Y hasta el amor propio pareció escasear. La paridad no les sirve de nada y siguen ahí, hundiéndose en la zona de descenso. La U chocó con sus fantasmas y su situación se torna cada vez más insostenible. Directo al foso.

/escrito por Fernando Contreras para La Tercera

/Eduardo Méndez Garín