Muchas veces tenemos ideas algo distorsionadas en diferentes materias nacionales, por lo mismo, es bueno tener algunos conceptos claros en materia previsional, como es el saber que el mayor impacto de las cotizaciones que efectúan los jóvenes al comienzo de su vida laboral, es lo que realmente tiene mayor importancia ya que en los primeros 15 años de cotización, es donde se reúne aproximadamente el 40% de los fondos para la futura pensión.

Cuando se sugiere postergar la edad de la pensión, de los 65 años a los 67 años en el caso de los hombres, y de las mujeres de 60 años a los 65 años, no tiene el mismo efecto como ocurre cuando se es joven y se cotiza desde los 25 años, ya que es al principio cuando se va generando un ahorro que impactará para lograr la mayor rentabilidad, estando en los multifondos más riesgosos, como son el A y el B, y ese ahorro obligatorio se traduce en un ahorro fundamental para la futura vejez.

Existen varias formas de ir incrementando ese ahorro obligatorio, como puede ser un A.P.V. cotizaciones voluntarias, seguros de vida con ahorro, un APVC, etc. Pero lo fundamental es que, los jóvenes tengan la oportunidad de acceder a estas alternativas, para ir ahorrando en forma paralela, pensando en un futuro incierto y así poder afrontar el desafío de las paupérrimas pensiones, pero con una mirada a largo plazo y pro activo, ante dificultades como una cesantía y/o poder anticipar su pensión.

Cuando se pretende disminuir las horas de trabajo de 45 a 40 horas semanales, también se están poniendo en riesgo los empleos, sin tener en cuenta que, si bien es cierto, nuestro país es uno de los más extensivo en los horarios de trabajo, también no es menos importante que el hecho de trabajar por más horas, no significa que la producción sea mayor o más eficientes sean las personas, y eso es algo muy real y concreto.

En los países nórdicos como Holanda, Noruega, Dinamarca, se trabaja máximo 33 horas, donde existe flexibilidad y buenos resultados económicos, esto ayuda a conciliar la vida familiar y profesional y también tener tiempo libre para disfrutar después del trabajo. Cambiar nuestra mentalidad no es fácil, pero fundamentalmente requiere acuerdos por parte del empleador y del trabajador y estar a las alturas de los desafíos que tenemos como país, sin afectar el empleo muy alicaído en estos tiempos.

Si queremos ser algún día un país desarrollado, debemos afrontar unidos los desafíos que nos esperan, en bien de las futuras generaciones, pero con políticas públicas consensuadas que vayan en post del bien mayor pero que, sin embargo, esa discusión estará pendiente mientras no logremos poner una agenda de prioridades como es tener una reforma previsional acorde a la necesidad de aumentar las pensiones y no quedarse en la discusión pequeña y mezquina que no conduce a dar solución a los trabajadores de hoy y futuros pensionados del mañana.

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

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