Que los niños dejen de estar pegado a las pantallas del computador, la tele o el celular podría salvar muchas vidas en el futuro. De hecho, que realicen actividades físicas mientras juegan podría ser determinante para prevenir enfermedades cardiovasculares, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La conexión no es tan lejana si se considera que uno de los factores de riesgo de este tipo de cuadros en la adultez es, en gran medida, la obesidad.

Según cifras entregadas por el Ministerio de Salud, en Chile cerca del 70% de la población mayor de 15 años sufre de obesidad. Y aunque esa estadística baja a 30% en niños, la cifra sigue siendo impactante según las autoridades, más aún si se considera que los factores de riesgos son acumulativos.

El doctor Javier Gárate, cardiólogo y Jefe de la Unidad de Pacientes Críticos de Clínica RedSalud Vitacura, advierte que es importante disminuir desde temprana edad aquellos factores que, en la adultez, pueden provocar alguna enfermedad cardiovascular como infartos, miocardiopatías, accidentes cerebrovasculares, entre otros.

“Los niños en general tienen riesgo de infarto muy mínimo, pero eso no significa que hay que descuidarse. Ello porque si ese niño mantiene la obesidad y a los 14 o 15 años empieza con tabaquismo, con un sedentarismo al punto de pasar todo el día frente al computador o con videojuegos, y si a eso además le sumamos factores de riesgo familiares genéticos, indudablemente esa persona va a tener mayor riesgo de infartarse cuando sea adulto”, señala el especialista.

Jugar y moverse puede salvar vidas

La clave de prevenir la obesidad en niños es que esto incluso podría salvar vidas. Según datos entregados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 80% de las enfermedades asociadas a problemas cardiovasculares podría evitarse si se previene la obesidad, se cambian los hábitos sedentarios, se deja el tabaquismo y se trabaja en una alimentación saludable.

Este último punto es precisamente uno de los consejos que entrega el doctor Gárate a los padres. “Siendo realistas, nosotros no podemos prohibirles a los niños comer una hamburguesa de vez en cuando. Lo que no debe ocurrir es adoptar una cultura culinaria basada en este tipo de alimentos y en Chile tenemos un amplio menú al que podemos recurrir. Por ejemplo, en comidas tradicionales, los chilenos nos acercamos bastante a las dietas mediterráneas que son cardioprotectivas, que involucran aceite de oliva, frutos secos, ensaladas, carnes blancas. Ese tipo de alimentación sin duda es mucho más beneficioso que una hamburguesa”, recalca el doctor.

Por último, el especialista destaca la importancia del deporte y los juegos que involucren actividad física. “La obesidad constituye un riesgo de enfermedades cardiovasculares, pero en calidad de modificable. Por eso, un buen camino para revertir el sobrepeso es realizar actividad física, sobre todo aeróbica, practicar deportes y dejar que los niños jueguen. Si un niño se mantiene sedentario a lo largo de su niñez y adolescencia, podría convertirse en un adulto obeso, que sin duda va a tener un gran factor de riesgo en el futuro”, sentencia.

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