Astrónomos de Australia registraron por primera vez a finales del año 2016 un raro ‘fallo’ en la rotación de un púlsar localizado en la constelación austral de Vela. Desde entonces no han dejado de investigar y medir las propiedades físicas de lo sucedido y hablan ahora de la “evidencia definitiva de una ralentización de la frecuencia rotacional”.

Astrónomos miden el 'pulso' de una estrella brillante y observan una desaceleración inesperada
Restos de una supernova en la constelación de Vela cuya parte céntrica remanente es el actual púlsar de Vela (se ubica en el cuadro)

El púlsar Vela, aunque no es el único de dicha constelación, es el más brillante en las frecuencias de radio de todo el cielo y el tercer más brillante en el componente óptico del espectro. Es conocido desde los años 1960 como un ejemplo de estrellas de neutrones en medio de una nebulosa remanente en el lugar donde había explotado una supernova.

En el marco del estudio, liderado por Gregory Ashton, de la Universidad de Monash (Victoria, Australia), se pudo medir el tiempo de aumento del fallo con casi tres veces mayor exactitud que la estimación anterior. Duró cerca de 12,6 segundos con un 90 % de seguridad, dice el equipo en un artículo publicado este lunes en la revista Nature Astronomy.

Mientras tanto, el propio púlsar es uno de los objetos celestes de la rotación más rápida: da aproximadamente 10 vueltas por segundo. El profesor australiano lo comparó con un faro que funcionaría con pulsos de radiación electromagnética que podemos captar a medida que barre y arroja sus rayos hacia la Tierra.

Misterios en torno al púlsar

El falló brindó a los investigadores “una oportunidad única para mirar dentro de esos objetos y comprender lo que está sucediendo”, estimó Ashton. El propio evento astronómico era previsible en teoría, admiten los especialistas, pero la desaceleración que precedió al fallo fue “inesperada”.

La hipótesis que planteó el equipo relaciona la desaceleración en sí y el fallo como causa y efecto, pero los científicos no se muestran seguros de cómo podría ocurrir esto sin que hubieran influido otros objetos.

“Hay un gran número de misterios en torno a las estrellas de neutrones, sobre todo por qué fallan “, admitió Ashton. La ciencia ha tenido 50 años para elaborar las leyes que explican esa insólita rotación, pero todavía no puede ofrecer una respuesta concluyente. Los astrónomos esperan haber abierto al menos un nuevo camino para una investigación posterior.

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