Stephanie Frappart fue el centro de todas las miradas en Estambul. La árbitra francesa se convirtió en la primera mujer en dirigir una final europea entre dos equipos masculinos y su actuación estuvo marcada por lo acontecido en el tiempo extra.

La colegiada señaló el punto de penalti al entender que Adrián, el guardameta del Liverpool, derribó a Tammy Abraham dentro del área. El portero español protestó esta decisión señalando que no había tocado al delantero del Chelsea. La transformación de Jorginho ponía el 2-2 en el marcador.

El partido comenzó con la reclamación de Mané por una mano de Christensen tras la chilena del delantero ‘red’, pero la francesa no observó nada punible en esta acción.

Al borde del descanso anuló un gol del Chelsea anotado por Pulisic, pero el jugador estadounidense partió en fuera de juego.

En el minuto 84 anuló de nuevo otro tanto al Chelsea por fuera de juego de Mason Mount. Su asistente levantó la bandera con acierto.

En la tanda de penaltis debió anular la parada decisiva de Adrián San Miguel. El portero del Liverpool se adelanta y con la nueva normativa se tendría que haber repetido esta pena máxima lanzada por Abraham.

En un partido trepidante y de continuas llegadas al área, Frappart mostró tres cartulinas amarillas: Azpilicueta por protestar, Henderson por un agarrón por detrás a Emerson y al lateral Alexander-Arnold por derribar en carrera a Mount.

/Eduardo Méndez Garín