Los proceso de investigación de accidentes aéreos cumplen protocolos estrictos. Las informaciones sólo se conocen de manera puntualizada cuando son de verdadera influencia sobre el caso. Las últimas noticias en torno al accidente del avión que trasladaba a Emiliano Sala son contundentes y dieron un giro a la investigación: una intoxicación por monóxido de carbón explicaría la pérdida de control de la aeronave.

“Este nuevo informe evidencia que hubo un hecho que cambia el eje de la investigación. El primer informe de febrero planteaba que la pérdida de control de vuelo podía estar influenciada por las cuestiones meteorológicas y alguna cuestión operativa del piloto”, le explicó a Infobae Pamela Suárez, máxima autoridad de la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil (JIAAC), la entidad argentina que es parte de la investigación sobre el hecho que encabeza la Air Accidents Investigation Branch (AAIB) británica.

La caída del avión en el Canal de la Mancha ocurrió el 21 de enero pasado e involucra también a especialistas del Bureau d’Enquêtes et d’Analyses (BEA) de Francia y del National Transportation Safety Board (NTSB) norteamericano. “El caso va a seguir en investigación, no está cerrado. Se está trabajando muchísimo. Hay una reunión para ver por qué había presencia de monóxido de carbono en la cabina, pero este hallazgo permite entender la probabilidad de por qué el piloto perdió el control del avión“, advierte Suárez.

El tramo final del vuelo, creado a partir de una combinación de datos de los radares de Jersey (Les Platons) y Guernsey.

El tramo final del vuelo, creado a partir de una combinación de datos de los radares de Jersey (Les Platons) y Guernsey.

El proceso burocrático obliga a la participación de la JIAAC por la nacionalidad argentina de Sala, así como la presencia de representantes norteamericanos por la procedencia de la aeronave, más allá de los integrantes franceses y británicos, puntos de salida y de arribo estimado para el Piper PA-46 Malibu que se estrelló en las aguas del Canal de la Mancha.

El “boletín especial” que emitió la AAIB, y del que tomaron conocimiento primero las familias de los tripulantes del avión estrellado, indica que en el cuerpo del futbolista de 28 años se encontró “un nivel de saturación de carboxihemoglobina (COHb) del 58%”, por lo que se supone que el piloto David Ibbotson también estuvo afectado por el monóxido ya que “la cabina de piloto no está separada de la cabina de pasajeros”.

La tabla de explicación que publicó la JIAAC

La tabla de explicación que publicó la JIAAC

“Con evidencias de monóxido en el cuerpo se puede ver de un modo más claro la pérdida de control tan marcada del piloto. Si bien nunca se podrá saber 100%, se presume lo ocurrido. Es un hecho fáctico y cierto que en el cuerpo de Emiliano (Sala) se encontró monóxido. Es una intoxicación alta y que seguramente afectó al piloto –sin poder determinar en qué grado–, por lo tanto esto explicaría por qué perdió el control de la aeronave“, explica Suárez sobre el resultado de las pericias practicadas.

Esos niveles de monóxido “provocan mínimamente una somnolencia hasta un paro cardíaco” y eso pone sobre la mesa algunas certezas: “Este hallazgo es clave porque hay una alta probabilidad que esa pérdida de control del avión sea por la intoxicación del piloto”.

Suárez advierte que “no es habitual” el ingreso del monóxido de carbono en la cabina de las aeronaves y que el informe emitido por la AAIB “apunta a prevenir este tipo de situaciones”, tal cual es el objetivo de estos organismos: “Se publica el boletín porque se considera que es un hallazgo importante y que puede prevenir otros accidentes. El objetivo siempre es el de fortalecer las defensas”.

Una de las fotografías que tomó el robot submarino del avión en el fondo del Canal de la Mancha

Una de las fotografías que tomó el robot submarino del avión en el fondo del Canal de la Mancha

A fines de septiembre habrá una reunión en Estados Unidos entre todos los participantes de la investigación para entregar mayores certezas sobre lo acontecido: “No está descartada una explosión de la aeronave, se está investigando, pero muchas de esas respuestas las tendremos en la reunión técnica. También allí se va a determinar de dónde provenía el monóxido”.

Hasta el momento, los investigadores tienen en claro que el avión tuvo “un impacto de alta energía” contra el agua, es decir que el hombre a cargo de la aeronave no pudo intentar un amerizaje forzoso. En las próximas semanas seguirán trabajando sobre las licencias de Ibbotson y se conocerá si estaba habilitado para este tipo de vuelos en el informe definitivo que publicará la AAIB.

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