La ocasión era inédita. Y el ambiente también. Incluía conflicto desde el inicio. El fútbol femenino de clubes vivía el enfrentamiento de Palestino y Colo Colo con la disputa del segundo cupo en la Libertadores 2019, con las quejas de las árabes ante lo que creían una injusticia: tener que dirimir en cancha un derecho que habían ganado en el torneo nacional 2018.

La imprevisibilidad de la circunstancia -un cupo imprevisto, no considerado por tanto en las normas- armó un lío que le puso sabor al juego de ayer en La Florida, produciendo un espectáculo que sirve -probablemente- para resaltar el progreso de la actividad en el país: cancha central de un club de Primera División masculina, cinco mil espectadores y un juego intenso y técnicamente destacable.

El duelo comenzó con Palestino manejando el juego a través de Hernández y Olivares, apoyadas por Urrutia (siempre objeto de doble o triple marca). Con eso, y algo de desorden en la zaga alba, tuvieron un control tan evidente como improductivo en los 12 minutos iniciales.

Pero Colo Colo tenía con qué reaccionar: Ascanio, su armadora venezolana y, por lejos, la mejor del primer tiempo.

Con ella, además de la velocidad de Balmaceda y la viveza de Quezada, el Cacique fue comenzando a ganar en la posesión. Y, paulatinamente, logrando mayor profundidad.
Por eso, tras dos ocasiones erradas, llegó la ventaja. Merecida, sí, aunque no en medida absoluta, porque las árabes se las arreglaron también para inquietar a la arquera Armijo.

El segundo tiempo comenzó con un gol. Antes de extinguirse el primer minuto, un pelotazo de Olivares sorprendió a la zaga alba y permitió el tanto de Torrealba, no en vano goleadora de la primera rueda del torneo nacional, con 19 tantos.

Luego, el encuentro comenzó a caer en un vaivén constante, con Ascanio algo más apagada y cayendo en simulaciones, mientras que Urrutia y otras jugadoras de Palestino mostraban notorio agotamiento.

La combatividad, sin embargo, es la marca de ambos equipos. Y esa característica se mantuvo hasta el final. Tanto, que el gol decisivo llegó a los 85’, con un zurdazo de Hidalgo que sorprendió a Zúñiga, con una comba precisa para evitar toda intervención de la portera.

Así, Colo Colo se quedó en el campo con un cupo que inicialmente -y de modo extraoficial- había recibido por secretaría. Se une a Santiago Morning, el campeón que se ha reforzado como nadie para brillar en la Libertadores.

La tarea de Colo Colo es, ahora, fortalecerse para honrar su historia, aquella que lo ubica como único campeón chileno del certamen, además de ser el club con mayor cantidad de participaciones en el recuento total del subcontinente.

/Escrito por Eduardo Sepúlveda para La Tercera

/EMG