No está redactada, solo hay un borrador y la promesa de sentarse a dialogar apenas arranque la próxima semana. Durante la mañana, eso se indicó desde el gobierno y sus partidos: que aun no está lista la indicación que enviarán al proyecto que busca reducir la jornada laboral a 41 horas, de cuyo destino dependerá si La Moneda se libra de una vez del pantano político en el que lleva atrapada dos semanas. Si hace unos cuantos días el problema era que legisladores de Renovación Nacional se tentaban con la idea comunista de bajar a 40 horas, resulta que ahora -luego de que el gobierno resucitara su proyecto- ahora resultó que diputados de la UDI plantearon el temor de que se afecte el empleo o los salarios.

El lunes, en la reunión del comité político en el que intervino el propio Presidente Piñera para zanjar el conflicto, los partidos del bloque oficialista demandaron participar directamente en la redacción del texto; que no se envíe sin haberlo negociado con ellos. Hoy, además, parte de sus representantes afirmaban que para evitar un problema mayor quieren garantías -léase estudios- de que la propuesta de Palacio no castigue el empleo, y consenso sobre la gradualidad. Por eso mismo, desde el Ministerio del Trabajo han estado enviando a los parlamentarios minutas que tratan de demostrar que la idea es mejor que la de la diputada comunista Camila Vallejo, antes de recibir a los diputados y senadores de la comisión del mismo nombre este lunes 19, a las 20:30 horas.

La semana que termina no había partido tranquila en el oficialismo. De sorpresa, el Presidente Sebastián Piñera irrumpió en el comité político del lunes y realizó un llamado al orden a los partidos. Las críticas de parlamentarios oficialistas al proyecto que reduce la jornada laboral, el apoyo de algunos diputados RN al proyecto de 40 horas de la diputada Camila Vallejo (PC) y la petición de Evópoli de volver al proyecto original, no habían caído bien en el gobierno. A ello se sumó, días después, el anuncio de dos diputados de la UDI, Jorge Alessandri e Issa Kort, de que no apoyarán ningún proyecto que reduzca las horas de la jornada laboral.

Por eso, lejos de ordenar la casa, en Chile Vamos aún siguen en alerta sobre cómo será confeccionada la indicación que busca rebajar a 41 horas la jornada laboral con flexibilidad. Fuentes del gobierno agregaron que hasta ahora aún no se comienza a redactar la indicación que podría ser presentada la primera semana de septiembre, al regreso de la receso legislativo de la última semana de agosto. Esto, porque para presentar una indicación al proyecto, éste tiene que estar en tabla, y la comisión de Trabajo del Senado aún está discutiendo el proyecto que crea el beneficio social de educación en el nivel de sala cuna financiado por un fondo solidario.

De igual forma, la próxima semana estará marcada por una petición que realizaron los partidos para obedecer el llamado al orden que había realizado Piñera: que la indicación sea trabajada en conjunto y que se converse con los equipos técnicos de cada colectividad antes de presentarla en el Congreso. De hecho, ayer algunos presidentes de partido se comunicaron directamente con el ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg, para analizar el tema.

“Tal como lo han dicho los presidentes de Chile Vamos, estamos unidos y de acuerdo en mejorar la calidad de vida de nuestros trabajadores y en una rebaja de las horas de trabajo que no afecte el empleo especialmente de las Pymes. Para ello concordamos hacerlo con jornadas flexibles y con la necesaria gradualidad que permita ir simultáneamente haciendo los esfuerzos en mejorar la productividad. Estamos trabajando en conjunto y con los especialistas de cada partido aspectos técnicos de tiempos de implantación, redacción y plazos”, comentó Monckeberg a La Tercera PM.

Sin embargo, cada partido de Chile Vamos tiene sus propias condiciones sobre cómo debe ser redactada la indicación y que apuntan, en líneas generales, a que la reducción de horas no afecte al empleo, a las Pymes y que sí o sí, sea de forma gradual.

UDI: “Si es para que solo nos la cuenten, mándenla por correo”
Los primeros en mostrar reparos -el fin de semana pasado- y casi un rechazo a la indicación, fue Evópoli. Por esos días, el presidente de la colectividad, Hernán Larraín, señaló públicamente que algunos expertos estaban analizando la indicación. Por eso, el ministro del Trabajo los llamó y desde el partido enviaron al economista Ignacio Briones, quien finalmente sostuvo una reunión con Monckeberg el martes 13.

Según cuentan en el partido, Briones tomó nota, levantó información y con eso están trabajando en una serie de propuestas que serán públicas la próxima semana. “Evópoli, que siempre ha defendido el proyecto original del gobierno, está analizando a fondo la indicación que anunció el ministro Monckeberg y lo que vamos a hacer es en los próximos días propuestas para mejorar este proyecto en el Congreso”, señaló Larraín. Desde Evópoli, una de las condiciones que pedirán será que la gradualidad para implementar la reducción de jornada sea de al menos ocho años.

Por su parte, en la UDI eligieron al director ejecutivo de Libertad y Desarrollo, Luis Larraín, y César Quiroga, asesor del senador José Durana, como los representantes para negociar la indicación con Trabajo. Larraín criticó severamente la postura del gobierno ante la reducción de la jornada liberal. “La decisión del gobierno del Presidente Piñera de modificar su proyecto de flexibilidad en la jornada laboral para transformarlo en uno de reducción de la jornada, con flexibilidad, es equivocada y lamentable, tanto desde el punto de vista económico como desde la perspectiva política”, señaló en una columna publicada ayer en El Líbero.

Los representantes del gremialismo se reunirían el lunes con Monckeberg. La UDI pedirá que se muestren los estudios del gobierno que garantizan que la indicación no provocará daños en el empleo.

“En el comité político pasado pedimos que la indicación fuese trabajada con los equipos técnicos de los partidos. No es solamente que nos cuenten en qué están sino que nosotros necesitamos que nos permitan trabajar también en ella. Si es para que solo nos cuenten de la indicación para eso la mandan por correo“, comentó a la senadora y presidenta de la UDI, Jacqueline Van Rysselberghe, a La Tercera PM.

El senador Durana advirtió que “el empresariado advierte que si bien esto puede aumentar la productividad, si se hace muy drástica puede aumentar la cesantía. Queremos convencernos de que tendremos todas las garantías ante una medida que no sea demagógica”.

Las condiciones y “matices” de RN

Mientras, en RN -el partido donde comenzó la rebelión por las 40 horas- están terminando de conformar un equipo negociador de parlamentarios y técnicos, entre los que están el senador Andrés Allamand y el diputado Alejandro Santana, además de legisladores de las comisiones de Trabajo. Desde ya advierten que esperan un rol vinculante en el contenido de la indicación, y que el gobierno les explique, a través de estudios, el impacto que tendría su propuesta sobre el empleo.

“Buscamos un proyecto en el que las indicaciones, la redacción, sean vinculantes”, dice Santana y que eso consiste en que les envíen el texto antes de que se remita al Congreso. “Hay que ocupar la misma fórmula que usamos para la fórmula de modernización tributaria”, graficó.

Con esto esperan dejar atrás el pantano en que se metió el gobierno y el oficialismo, y donde -a juicio de Santana- “el déficit más importante ha sido comunicacional”, entre otras cosas porque “no estaba toda la información disponible para algunos parlamentarios”.

Aun no han visto un texto, eso sí. “Eso no ha ocurrido, pero tenemos trabajo ya el lunes con el ministerio del Trabajo, una labor de diálogo y socialización para conocer el impacto potencial de este proyecto, especialmente en el empleo”, dijo.

¿En qué topan? La visión de RN “tiene leves matices” con la postura del gobierno, dijo el diputado. Específicamente, en “la gradualidad, que debiera ser no menos de seis años”, y que “la flexibilidad y la inclusión sean parte del corazón de esto”.

Santana detalló que “no es solo disminuir el número de horas, sino que la flexibilidad, la inclusión. Y que esta redacción elimine cualquier posibilidad de que se levanten mitos. Por ejemplo, que cuando tenga la gente tenga que trabajar más horas, no tenga límites; eso se resuelve no cambiando el Código Laboral en materia de horas a trabajar”.

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