Un enfrentamiento entre barras rivales dejó cuatro muertos en la previa del encuentro entre Olimpia y Motagua, el que se iba a disputar este sábado en el Estadio Nacional de Tegucigalpa, la capital de Honduras.

Medios locales afirmaron que los acontecimientos se desataron varios minutos antes del encuentro, cuando un grupo de hinchas de Olimpia atacaron con piedras y palos en la llegada del bus que transportaba a los jugadores del equipo rival al recinto deportivo. Tres futbolistas resultaron heridos debido a esta agresión, uno de ellos con vidrios en los ojos.

“Los jugadores quedaron con pánico, tirados en el suelo, con gritos. Fue un momento bastante feo por la integridad física de todos”, expresó el entrenador de Motagua, Diego Vásquez.

Las cosas empeoraron al interior del estadio, ya que los barristas de Motagua al enterarse de lo sucedido, invadieron la cancha y se enfrentaron con la policía, que actuó con métodos disuasivos, gases lacrimógenos, pero la tragedia estaba desatada y ya dejaba sus primeras víctimas fatales.

“Cuatro personas murieron y siete fueron baleadas y apuñaladas. Uno de ellos es un niño. Tres de los adultos heridos están en estado crítico”, expresó Laura Schoenherr, portavoz del Hospital Escuela Universitario de la ciudad al mismo medio.

El partido -uno de los más importantes de Honduras y en el que se esperaba una asistencia de 20 mil espectadores- finalmente tuvo que ser suspendido.

Las autoridades del país centroamericano iniciarán las investigaciones para determinar las responsabilidades de lo ocurrido

Por Ignacio Soto Bascuñán