Esta madrugada, el exfrentista Mauricio Hernández Norambuena -condenado en nuestro país a doble cadena perpetua por el crimen del senador Jaime Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards– llegó a Chile esta madrugada luego de ser extraditado desde Brasil.

El avión que lo trajo desde Sao Paulo aterrizó poco antes de las 4.30 en el Grupo 10 de la Fach, en el Aeropuerto Arturo Merino Benítez, bajo un estricto operativo de seguridad.

La llegada del exsubversivo estaba estipulada para alrededor de las 7.30 de la mañana, no obstante, el canciller Teodoro Ribera anunció cerca de la medianoche que la aeronave ya había partido desde territorio brasileño.

A la terminal llegaron durante la madrugada familiares y cercanos a Hernández Norambuena con pancartas con consignas solicitando su libertad, aduciendo que su extradición es “ilegal”.

Se espera que “Ramiro” sea trasladado durante la jornada -al menos momentáneamente- a la Cárcel de Alta Seguridad (CAS), la misma de la que se escapó en un helicóptero en 1996 junto a Ricardo Palma Salamanca, Pablo Muñoz Hoffmann y Patricio Ortiz Montenegro, también exmiembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR).

La información sobre la extradición comenzó a surgir el domingo, cuando la familia de Hernández comunicó su preocupación por el cambio de cárcel de “Ramiro”, en que advertían una “extradición ilegal” del exfrentista, condenado desde 2002 en Brasil por el secuestro del empresario Washington Olivetto.

Condiciones para la extradición

Los antecedentes de cómo el gobierno selló el acuerdo para extraditar a Norambuena primero fueron dados a conocer este lunes por el Ministerio de Justicia de Brasil, en que informaba que “ha habido un compromiso formal por parte del gobierno chileno de no ejecutar las sanciones no previstas en la Constitución brasileña. Estos incluyen la cadena perpetua y la pena de muerte”.

El trato fue el siguiente: Chile, a través de las negociaciones del ministro de Justicia, Hernán Larraín, y el canciller Ribera con autoridades brasileñas, se comprometió a rebajar la pena perpetua contra Hernández a 30 años de presidio, descontando los tres años que ya cumplió como recluso en la CAS.

Según dijo a La Tercera el ministro Larraín, “Chile ha manifestado a Brasil que la extradición se hace en conformidad a las normas vigentes en ambos países y a los tratados suscritos por estos referidos a cómo procede la extradición. Así, el tratado de 2012 (Mercosur con Chile y Bolivia) establece que el extraditado tendrá en el país requeriente (Chile) la pena máxima establecida en el país requerido (Brasil)”.

La solicitud de extradición de Hernández, además, se da en un contexto donde el exfrentista podía acceder a beneficios penitenciarios, lo que precipitó las tratativas.

El titular de Justicia agregó que “Hernández Norambuena tendrá como pena máxima en nuestro país los 30 años que tiene como límite superior la legislación de Brasil para sus condenados, cumpliendo así nuestras obligaciones internacionales derivadas del mencionado tratado”.

El acuerdo, que se selló luego de conversaciones entre ambos países desde mediados de junio y de manera secreta, se basó en el Artículo 13 del acuerdo de extradiciones entre los Estados parte del Mercosur, Chile y Bolivia, de 2012.

Ahí se señala que “el Estado parte requiriente (Chile) no aplicará al extraditado, en ningún caso, la pena de muerte o la pena privativa de libertad a perpetuidad”.

En el caso de ejecutarse la extradición y de aplicarse la condena a “Ramiro”, este saldría en libertad en 27 años más, con 88 años, en 2046. Esto, si es que se consideran como “abonados” solo los tres años preso en Chile.

No obstante, la familia del exfrentista apela a que también se deben sumar los 16 años que estuvo encarcelado en Brasil. Expertos consultados indicaron que esta situación aún debe ser aclarada.

Sobre los beneficios penitenciarios a los que podría acceder, según explicaron fuentes de gobierno, estos podrían ser limitados, pues está condenado por delitos terroristas.

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