Como autor intelectual del asesinato del exsenador UDI Jaime Guzmán, y partícipe del secuestro del actual mandamás de El Mercurio, Cristián Edwards, Mauricio Hernández Norambuena, alias “comandante Ramiro”, se ganó, primero, la admiración y el respeto de sus compañeros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) Autónomo; y segundo, dos condenas a cadena perpetua, de las que libró por fugarse de la cárcel en 1996.

Desde 2002 cumple una condena de 30 años de presidio en una cárcel brasileña por el secuestro del publicista Washington Olivetto. Una vieja práctica mal ejecutada, si se quiere. Pese a eso, la tensión de los gobiernos y la elite local por hacer que Ramiro cumpla en Chile el encarcelamiento ha sido un tema de años.

Tensión que finalmente se liberó este lunes, cuando el ministro de Justicia, Hernán Larraín, confirmó que su regreso al país era inminente. Más tarde se supieron más detalles: a las 07:30 de la mañana Hernández Norambuena debería estar pisando suelo nacional.

Su familia, en cuanto se enteró de la medida, emitió un comunicado. También habló su abogado. La principal preocupación de todos eran las condiciones para el traslado: hay tratados internacionales de por medio, como el que establece que no se hará efectiva la extradición desde Brasil si el condenado debe cumplir una pena mayor a la que la potencia sudamericana establece como máxima (30 años). Dado ese contexto, y también la falta de información que han sufrido los cercanos a Ramiro, aparecen conjeturas, como que hubo un acuerdo entre la Corte Suprema chilena y el Supremo Tribunal Federal brasileño. Hay que considerar que el exfrentista ya cumplió 17 años preso, y que recién en 2018 pudo disfrutar de beneficios.

Todos estos detalles los entrega el doctor en sociología, académico e investigador Jorge Pávez, quien en 2016 editó las memorias de Mauricio y las publicó en el libro “Un paso al Frente: Habla el Comandante Ramiro del FPMR” (editorial Ceibo).

“El lanzamiento del libro contribuyó a que se volviera a hablar de su caso en Brasil y se obtuviera un primer avance, que fue cuando lo trasladan de cárcel y se acaba el régimen especial al que estaba sometido. Esa posibilidad (de cambio) apuntaba a regular la situación penal y carcelaria de Mauricio, en el sentido de que después de 17 años tuviera los beneficios que contempla la ley: salidas dominicales y que más adelante pudiera terminar su pena con arresto domiciliario o con posibilidad de trabajar. Esa era la situación en la que estaba justo antes de esta noticia, que ha sido muy encubierta, y toda esta gestión que hicieron los gobiernos sobre su extradición”, cuestiona el autor.

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