Un año cumplió el proyecto de reforma tributaria en la Cámara de Diputados. Su destino se selló este jueves con un respaldo superior a lo que se previó inicialmente. Pero la historia no termina: en una semanas más, irá al Senado, donde se enfrentará a las demandas de los parlamentarios. El ministro de Hacienda, Felipe Larraín, aborda el paso por la Cámara, lo que se prevé y los plazos para el despacho de una de las reformas estructurales de la actual administración.

A un año del ingreso del proyecto, ¿qué habría hecho mejor o distinto para acelerar el trámite?

-Siempre son importantes los acuerdos, especialmente en un gobierno de minoría en el Congreso. ¿Qué habría hecho distinto? Si se hubiese sabido cómo iba a terminar el proyecto, lo habría puesto antes arriba de la mesa, pero no tenía la bola de cristal y además eso requería de la voluntad de todas las partes. Construir acuerdos no es fácil, pero siempre estuve convencido de que era posible. Aquí necesitamos tener la paciencia, perseverancia y disposición de flexibilizar para llegar a acuerdo. Eso es absolutamente clave.

¿Le sorprendió la holgura de la votación? En la idea de legislar hubo casi 20 votos de margen a favor.

-Las mayorías fueron bastante más sólidas de lo que me decían inicialmente. Es muy fácil decir “voy a apoyar a los adultos mayores o a las pymes”, pero para eso era necesario aprobar la idea de legislar. A la opinión pública hay que hablarle claro y con la verdad: si aquellos que votaron en contra de la idea de legislar -que sabemos quiénes son- hubiesen ganado, no estaríamos hablando hoy de los beneficios a los adultos mayores en las contribuciones, por ejemplo. Se ganó por casi 20 votos, y eso significa una mayoría bastante sólida.

¿Le habría gustado convencerlos a todos?

-Por supuesto. Conversamos con todos, pero nos dimos cuenta que había algunos que realmente no querían llegar a acuerdo. Esperamos que en el Senado haya una disposición similar a conversar los méritos del proyecto y no con ideas preconcebidas. Y me gustaría tener la ocasión de desvirtuar los cuentos.

¿Qué cuentos?

-Algunos, no todos, repetían el eslogan de que esto es para los más ricos. Y eso es falso, porque no mencionan a las cerca de 170 mil pymes que están en el régimen semi-integrado y a las más de 550 mil personas naturales que están en el tramo exento del global complementario que están pagando un impuesto de 9,5% por sus retiros o dividendos. ¿Son esos los más ricos de Chile? ¡No pues!, son personas con ingresos mensuales inferiores a $660 mil. ¿O cómo es posible que a un chileno le salga más a cuenta tributariamente invertir fuera de Chile que en Chile? ¿O que se discrimine al inversionista nacional en favor del inversionista extranjero? Además, establecimos US$450 millones en compensaciones progresivas que sin este proyecto no se habrían recaudado. Estamos más que compensando lo que va a los tramos más altos de ingreso por la reintegración.

¿Cómo va a abordar la discusión en el Senado? ¿Se están tendiendo puentes como se hizo con la DC en la Cámara?

-En el Senado vamos a conversar con todos los que estén dispuestos, pero estamos claros que algunos no tienen interés de conversar. En la Cámara pasó el grueso del proyecto, y estuvimos dispuestos a añadir una cantidad de temas importantes, la contribución a adultos mayores, contribuciones de predios forestales, el 1% regional, el régimen propyme. Entonces, espero que haya senadores que estén dispuestos a dialogar.

¿Veremos una nueva “cocina” como en 2014?

-No, no creo que haya una cocina, lo que habrá serán las conversaciones y negociaciones que ocurren tradicionalmente en estos proyectos, pero no vamos desvirtuar lo que tenemos. No partimos de cero. Hemos logrado una amplia mayoría en la Cámara que nos da una base de partida más potente de lo que muchos pensaban. Varios nos decían que íbamos a ganar por dos o tres votitos: salimos con casi 20 votos.

¿Y si el Senado pide nuevas compensaciones o nuevas medidas pro inversión?

-Estamos dispuestos a analizar las ideas que nos planteen, en la medida que no desvirtúen el proyecto. Este proyecto genera crecimiento, inversión y empleo. Y me alegro que algunos que por años no hablaron de crecimiento hayan redescubierto su importancia.

Hay críticas de que no hay suficientes medidas pro inversión…

-Es curioso que digan que no es pro inversión. En nuestros cálculos tenemos que la inversión aumentaría más de 2 puntos por año cuando el proyecto esté aprobado el próximo año y que incluso, el último trimestre de este año, la inversión podría aumentar del orden de 0,7% y el crecimiento en torno a 0,2%, por el efecto de la depreciación acelerada. El efecto más fuerte lo vamos a ver en 2020 hacia adelante.

¿Y en el crecimiento?

-El efecto puede andar en torno a ½ punto por año, cuando se ponen todas las medidas juntas. Hay cosas que son difíciles de cuantificar como la certeza jurídica, pero tenemos la reintegración, la depreciación, la digitalización del sistema, la propuesta del SII a las pymes que van a poder dedicar más tiempo a producir y menos tiempo al estudio de su situación tributaria.

Existen planteamientos en el Senado que apuntan, primero, a revisar la tasa de impuesto corporativo de 27% a 25% y dividir el proyecto. ¿Cómo los va a enfrentar?

-Si a mí me dicen: “dividamos el proyecto, ponga acá todo lo que me gusta, y en otro, todo lo que no”, terminamos el “día de San Blando”. Agradezco el planteamiento, pero no es atractivo. No sospeché que íbamos a estar aprobando este proyecto al año de haberlo ingresado. Pero así es la vida.

¿Y revisar la tasa de impuesto corporativo?

-Del 27% al 25% ya lo estamos haciendo en este proyecto; están todas las pymes hasta 75 mil UF. Dejamos fuera una rebaja general, pero estoy dispuesto a escuchar planteamientos siempre y cuando tengan “orilla”.

¿Cuál es el plazo que prevé para despachar la reforma?

-Mi expectativa es que el proyecto se despache antes de fin de año. Octubre es un mes en que hay trabajo de subcomisiones, pero podemos avanzar. Ahora, ya en noviembre empezamos en un trabajo legislativo más duro. Mire: estoy dispuesto a instalar una carpa en Valparaíso hasta que se apruebe este proyecto.

Crecimiento

Los expertos señalan que habrá un mejor segundo semestre, pero no alcanzará al 3%. Consensus Forecast señaló una proyección de 2,6%. ¿Cuál es su estimación para el PIB 2019?

-Hay una especie de morbo con la cifra de crecimiento. El mundo ha tenido una caída significativa en las proyecciones. ¿Por qué? Fundamentalmente por la guerra comercial. Es cosa de ver lo que pasa con el comercio mundial que virtualmente detuvo su crecimiento. Miremos el vecindario: Argentina en recesión, Brasil al menos caída de un trimestre del Producto, México creciendo menos del 1% y los países medianos que crecen un poquito más en Latinoamérica son Chile y Perú. En Europa vemos a Alemania y el Reino Unido con caída de Producto al menos un trimestre. Entonces, ¿no estaremos mirando con anteojeras lo que pasa acá?. Miremos lo que está pasando afuera y después juzguemos que si Chile crece en torno al 3% es bueno o es malo. En un escenario como el que tenemos es muy bueno, porque la situación internacional es muy compleja.

¿Más compleja de lo previsto?

-Sí, más compleja. Porque la guerra comercial en vez de ir amainando ha ido recrudeciendo. China acaba de hacer un anuncio de 10% de tarifa sobre US$75 mil millones de importaciones norteamericanas y (Donald) Trump respondió el mismo día con medidas adicionales. Localmente hemos tenido los aluviones en el norte y la demora en las reformas tienen efecto, pero más que entrar en la discusión del número exacto de crecimiento de Chile, estoy preocupado de que Chile crezca más y de que aumente su crecimiento potencial.

¿Cómo?

-Para el corto plazo estamos acelerando el trámite de las reformas, hemos anunciado US$2.400 millones en aceleración de inversiones, hemos adelantado el punto de partida de la depreciación instantánea del proyecto para el 1 de octubre próximo. Y es probable que haya nuevas medidas.

¿Cómo cuáles?

-Estamos trabajando en ver qué más podemos hacer, porque entendemos que la economía se tiene que reactivar, que tenemos un potencial de crecimiento mayor al que logramos el primer semestre de este año y porque estamos convencidos de que el segundo semestre será mejor.

¿Se prevé una aceleración del gasto o aumentarlo con, por ejemplo, el uso de Fondos Soberanos?

-No estamos pensando en eso. El crecimiento del gasto fiscal del primer semestre fue 2,7%, y va a ser bastante más alto en el segundo semestre, dentro de nuestro compromiso de balance fiscal estructural. Y lo importante no solo es gastar, nos preocuparemos de gastar bien.

/Entrevista de Paula Gallardo para La Tercera

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